Orgasmos garantizados

Durante toda mi vida he tenido dos deseos, dos pasiones que, como las flores artificiales, son inmarcesibles:

El primero de estos deseos es hacerme millonario. Lo he conseguido tres veces y las tres me he arruinado.

La segunda pasión sigue siendo poseer a tanta mujeres de mi gusto como me sea posible. Mi primera pasión me impidió, en cierto modo, dar cumplida cuenta de la segunda, por lo menos, en la cantidad suficiente para darme por satisfecho; hacerse millonario requiere dedicarle mucho tempo al trabajo si éste no es el de atracador de bancos o político, éste último bastante más lucrativo que el de atracador de entidades bancarias. Para atracador de bancos no tenía coraje, para político todavía menos.
El primer negocio que tuve fue una fábrica de confección de ropa interior de señora. Me arruiné porque casi todos los trabajadores eran mujeres. Se juntó el hambre con las ganas de comer y en menos de cinco años, si bien me cepillé a todas las que se lo merecían, fui de mal en peor hasta que decidí que tenía que cerrar antes de arruinarme totalmente, y eso hice… Leer mas de este relato de sexo

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