Una nueva entrega de la sección Relatos Marqueze de nuestro blog.
Hoy os presentamos el relato “Comprando pelÃculas”:
Me acariciaba las nalgas y comenzaba a meter torpemente sus dedos en mi hoyito que comenzaba a abrirse, continuamos asà un rato hasta que yo al dirigirme a chuparle los huevos que parecÃan dos manzanas colgando de un árbol, me indica que va a terminar, regreso mi boca para recibir mi cena, un rico vaso de leche.
Es la primera vez que escribo un relato en esta página, comenzaré como inicia la gran mayorÃa describiéndome, tengo 23 años, delgado, mido 178, peso 63kg, soy blanco, ojos color miel, pelo castaño claro y doy la apariencia de ser un niño púber, estudio medicina y el siguiente año entro a mis prácticas finales.
La historia que les voy a contar comenzó hace tres meses, vivo en el Estado de México, en Texcoco, como estudio en el DF, tomo los camiones que se van por la autopista, unos camiones amarillos, allà me han pasado varias cosas que en otra oportunidad les contaré.
Continuando, pues resulta que un dÃa llegué tarde a la Terminal con mucha hambre asà que decidà buscar donde comer, me recomendaron un lugar x cerca del centro, cuando me dirigÃa allà me topé con un puesto de pelÃculas, me llamó la atención y decidà ir, era un local chico, en el cual al ingresar quedabas oculto de la vista del público, comienzo a ver una serie de pelÃculas, y en eso sale el encargado del establecimiento.
Es todo un adonis blanco, cabello ondulado, ojos verdes, una sonrisa espectacular, y se ve que hace ejercicio, pues se le notaban unos músculos bien desarrollados, los cuales se notaban porque estaba envuelto en una camiseta de licra hiperpegada a su cuerpo y unos jeans súper ajustados que dejaban ver un paquete prometedor y unas nalgas que a mà de inmediato me hipnotizaron.
Bueno para no hacérselas larga, me hice cliente frecuente, con el afán de seguir viendo a ese portento de hombre, resulta que hace dos semanas voy a recoger un encargo el cual no tenÃa, me enseñó unas pelÃculas porno de corte gay, yo le dije que no sabÃa si comprarlas puesto que no conocÃa de que tipo eran, claro que esto lo hice con maña, el coloca las pelÃculas en el dvd, y comienza la función, yo le digo que no me interesan que eso de que salgan hombres vestidos de mujer casi no me agrada, de tal forma que las quita, yo noto que se comienza a sobar la entre pierna, y que se le ve un ligero abultamiento, en ese momento pienso en dar la estocada final, me inclino de forma sugestiva a ver una pelÃcula en el estante más inferior, dejando ver mi trasero…
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